La vida en la esquina

Muchos (o más bien algunos) de los que leen esto no conoceréis esa obra maestra de la televisión llamada “The Wire”. Bien por desconocimiento, falta de tiempo o escepticismo ante lo que uno se va a encontrar. Pues para todos esos que aún no se han visto las aventuras de Mc Nulty & cia, existe un plato entrante casi imprescindible, basado en el libro de uno de los autores de la propia serie y que se va a encargar de mostrar la línea que sigue la mencionada “The Wire”.

esquina


El nombre de la criatura es “The Corner”, una miniserie de 6 episodios (otra ventaja para aquellos que no quieran algo muy extenso) en la que los creadores y muchos de los actores de su “sucesora” nos muestran, a través del hiperrealismo que caracteriza a esta saga, la vida en las calles y esquinas de Baltimore. A diferencia de “The Wire”, “The Corner” no nos muestra lo que se cuece a ambos lados de la ley. No hay escuchas, ni pinchazos telefónicos, ni disputas por conseguir más presupuesto. La esquina nos muestra el drama de una familia (en su día acomodada) que ha sido destruida por las drogas, dedicando un capítulo a cada miembro de la misma.

Máxima crudeza al observar el día a día de unos personajes (con algunos tramos rodados a lo falso documental) que bordan su papel. Y como hecho curioso, podemos ver a algunos actores de “The Wire” con frases puntuales o desarrollando actuaciones más extensas, con el curioso atenuante de que ahora muchos militan en el bando “ilícito”, actuando como chavales del barrio o yonkis. Estamos constantemente mencionando a “The Wire” como si fuera la génesis de este estilo (por ser quizás la más conocida), aunque realmente ese papel corresponde a la miniserie que nos ocupa. Y retomando lo del hiperrealismo, muchos sabrán a qué nos referimos: aquí no hay escenas de acción ni persecuciones sobrehumanas, ni actos heroicos, ni buenos ni malos, ni música que salta porque sí cuya función es reforzar la emotividad del momento (cuando ésta suena es por algún hecho natural, como que alguien esté escuchando la radio). En este sentido, y marcando la diferencia con “The Wire”, aquí sólo existen pequeños fragmentos en flashback que nos muestran los comienzos de la familia Mccullough.

Una obra muy recomendable para aquellos que busquen algo de buena televisión, a la vista de la avalancha de secuelas y mediocridades que asolan la cartelera. En el caso que os convenza es casi obligatorio hincarle el diente a “The Wire” si es que no tenéis el gusto, para profundizar aún más en este estilo de vida y sus jerarquías, y comprobar como la serie evoluciona a lo largo de sus 5 temporadas hasta convertirse en una magistral descripción de los distintos ámbitos de la vida del ciudadano americano (del entorno educacional al de las drogas y el narcotráfico, pasando por el mundo del periodismo, los sindicatos o la política).

Lo dicho, “The Corner” es la antesala a una obra maestra a la que no tiene nada que envidiar, más que nada por ser el germen de ella, y es que ya cuenta con una década a sus espaldas. Ya habrá tiempo para hablar de “Treme”…